Se supone que la terapia iba a ayudar. Después de los medicamentos y del sufrimiento me dijeron que empezar a ser un poco egoísta no me iba a lastimar. Porque siempre pensaba en como se sentían ellos, en si estaban contentos con mis decisiones y mis elecciones, pero nunca pensando en mi felicidad. Hice caso, y pensé en mi, en mis instintos, en lo que mi corazón me decía. Resulto ser que con mis elecciones lastime a los que están a mi alrededor y siempre termino sufriendo yo, por el hecho de nunca poder alcanzar la felicidad plena. Al fin y al cabo no nací para sentir la felicidad plena, porque siempre hay alguien que te la arruina. ..
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